SAVĀSANA. Relax.

23 de abril del 2020

La asana de SAVĀSANA o SHAVASANA, es la última asana (postura) que se suele realizar al final de una sesión de yoga. Su traducción es «el muerto», debido a la quietud que deberíamos ejercer en esta postura.

Aunque nos pueda parecer a primera vista que es una asana fácil de hacer, muchas personas al practicarla, se dan cuenta de lo difícil que les resulta realizarla, ya que, a veces, el hecho de querer mantener el cuerpo físico en total quietud, puede provocar el efecto contrario, como el que está aprendiendo a respirar, que puede llegar a hiperventilar.

Considero que es una asana de las más importantes en una sessión de yoga, ya que sin ella, no damos la oportunidad de que el cuerpo asimile los beneficios de todas las asanas realizadas anteriormente, además de sus propios beneficios.

En SHAVASANA, no sólo debemos practicar la quietud del cuerpo, si no también y como resultado, la quietud de la mente.shavasana

No es una asana para dormirse, todo y que puede ocurrir, dependiendo del estado de nerviosismo o cansancio que el practicante pueda tener en ese momento. Es una asana para estar con la atención consciente a los pequeños grandes cambios que se van dando, a medida que se es capaz de relajar cada vez más el físico, ayudando a nuestro sistema a regenerarse. Como resultado, la mente puede ir más fácilmente de fuera hacia dentro, liberándose poco a poco, del parloteo mental.

Para realizarla, debes tumbarte en tu estera de yoga o en el suelo sobre una manta. Pon atención en apoyar correctamente tu espalda en el suelo, basculando inicialmente la pelvis hacia delante, para redondear un poco las lumbares, siempre respetando la curvatura de tu columna, sin forzar. Luego estira tus piernas, primero una y luego la otra, con una separación generosa entre ambas. Igual hacemos con los brazos, estirados y separados del cuerpo, de tal manera que las axilas queden libres. Por último las manos hacia el cielo (si se puede). Siempre sin forzar la postura, que te puedas encontrar cómodo/a. Finalmente realiza varias respiraciones, y en cada exalación miras de ir aflojando cada parte de tu cuerpo hasta llegar a la cabeza. A partir de aquí, quédate unos minutos observando, sintiendo la gravidez de tu cuerpo y tu respiración. Pasados esos minutos (y propongo minutos para no dormirnos) empieza a salir de Shavasana, primero contectando con tu respiración, por ejemplo inspira 2 veces ampliamente y luego ves reconectando con cada parte de tu cuerpo, moviéndolo poco a poco. Finalmente ponte de costado y ayúdate a levantarte poco a poco.

Los beneficios de la Shavasana son muchos, entre ellos:

Es una asana restaurativa.

Ayuda a aliviar todo tipo de tensiones y da descanso tanto al cuerpo como a la mente.

Relaja todo el sistema psicofisiológico. (Ayuda a reducir la presión arterial, la fatiga, el dolor de cabeza, libera tensión, ayuda a equilibrar el sistema nervioso, la respiración, …)

La mente, que se siente constantemente atraída por la palabra externa, toma un giro y se mueve hacia adentro, absorbiéndose gradualmente. A medida que la mente se vuelve silenciosa y absorta, el practicante permanece sin ser molestado por el ambiente externo.

Da claridad mental, positivismo.

Muy beneficioso en el manejo del estrés y sus consecuencias.

Si se practica antes de ir a dormir, nos ayuda a tener un sueño reparador.

Feliz práctica. Om Shanti.

Anandhi.