Miedo a RESPIRAR

5 de junio del 2020

mascarillaCasi tres meses después del confinamiento inicial, en esta «desescalada» por la que estamos pasando, poco a poco vamos saliendo de casa para intentar recuperar nuestros quehaceres más básicos. Podemos ya reencontrarnos con nuestros familiares y amigos, los comercios poco a poco pueden ir levantando la persiana y gracias a eso, podemos retomar alguna actividad, tal vez, para nuestro bienestar. Nos podemos mover de una ciudad a otra, «incorporarnos» al trabajo poco a poco, … pero para muchos también la incertidumbre se agrava y con ella el malestar, la tristeza, el miedo, la inseguridad, la rabia, … El «no poder» decidir tu futuro más inmediato por la desinformación general de la que todos somos víctimas.

Hemos visto y sentido el sufrimiento de la gran cantidad de seres que han tenido que irse, de sus familiares, de las personas que han estado en primera línea trabajando por defender la vida con los medios que hayan podido tener a su alcance, de todas aquellas personas que no han parado en todo este tiempo para que todos los demás, pudiéramos estar confinados en casa.

Durante ese confinamiento, también han habido personas (yoguis, reikistas, terapeutas energéticos, homeópatas, músicos, psicólogos, …), que de manera desinteresada o desde el anonimato, han estado también compartiendo su saber para el beneficio de los demás, y que el confinamiento tuviera en muchos casos un espacio donde poder sostenerse uno mismo. A todos ellos GRACIAS.

El confinamiento también nos ha dado la oportunidad de estar en familia, de valorar el tiempo,  de valorar a las personas que tenemos alrededor, de haber tenido el espacio para reencontrarnos a nosotros mismos, de tomar consciencia de nuestros bloqueos, de poner en valor el cómo estábamos llevando nuestras vidas, de sopesar si creíamos ser felices así o tal vez han habido máscaras que se nos han caído, y por tanto, hemos podido realizar un trabajo de introspección y crecimiento personal, y que ahora podremos ir poniendo en práctica, para no volver a caer en los mismos errores y enriquecerte como persona.

Especialmente, algo que como profesora de yoga intuía al palpar el miedo e inseguridad en el ambiente, y que ahora al poder ver a la gente por la calle, a mis conocidos y a las personas que vienen al centro a practicar yoga me confirma, es que hay MIEDO A RESPIRAR.

narizcielo

Es lógico que tengamos de miedo o respeto después de lo vivido, pero quizás tanta desinformación, las «normas» de desescalada (sin entrar en críticas) y los mensajes que estas normas dan a nuestro subconsciente, es que quizás RESPIRAR es peligroso.

En estos primeros días en que vamos retomando la práctica presencial, nuestras respiraciones son cortas, nos cuesta confiar en que, una correcta respiración no es peligrosa, de hecho es necesaria para no enfermar, para mantener oxigenados nuestros órganos y tejidos, y para que puedan realizar sus funciones correctamente. Volver a confiar en que, nuestra respiración, es nuestra medicina para sanar, a nivel orgánico, físico, mental y espiritual.

Desde aquí animar y alentar a todos aquellos profesores de yoga, terapéutas y músicos de buen hacer, a tener especial sensibilidad y cuidado (tanto en las prácticas de sus sesiones como en las palabras que se utilizan) en ofrecer las herramientas adecuadas y el espacio, para que las personas puedan aprender a sostenerse dentro de sus circunstancias.

Si respiras mal, vives mal. Si no quieres ir a un espacio cerrado, sal a pasear por espacios abiertos, a ser posible rodeado de naturaleza y practica allí respiraciones amplias y profundas para que tu sistema se oxigene y tus emociones se liberen. RESPIRAR es SALUD.

Mi especial admiración para la gente mayor y para los niños, admiración de su capacidad de resiliencia. Tenemos la responsabilidad de velar por ellos y agradecerles por la sabiduría de la que somos herederos y del futuro del que son portadores. Acercarles las herramientas que nos ofrece el yoga para que puedan empoderarse y vivir con plenitud.

 

Los sentimientos vienen y van, como las nubes en el cielo. La respiración consciente es mi ancla.

Thich Nhat Hanh

Om Shanti.

Anandhi